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Sin ti en Navidad... no es lo mismo

Sin ti en Navidad... no es lo mismo

He observado que éste ha sido un año difícil para la mayoría de las personas, porque ha implicado cambios fuertes en las vidas de muchas de ellas. Para algunos ha sido un divorcio inesperado y conflictivo, para otros ha sido una operación quirúrgica que no tenían idea que tendrían, otros enfrentaron un diagnostico de cáncer o de alguna enfermedad que ha trastornado su vida como la conocía. Muchos, enfrentaron dificultades frente a terremotos, huracanes, situaciones inesperadas. En otras familias, como en la mía, hemos enfrentado la muerte de dos amadas y únicas personas, mi tía "Mami" la hermana de mi mamá y mi prima Fran.

Como lo sentimos en la familia, y como lo describen en la clínica, hemos pasado por un terremoto emocional y todavía estamos intentando comprender que ocurrió, para seguir adelante con nuestras vidas.

No se como van a ser las fiestas para cada uno de nosotros, como vamos, junto a nuestras familias a celebrar si algunos de nuestros seres queridos ya no están. Algunos pasarán las fiestas en otra casa debido al divorcio; otras familias sufrieron una fuerte ruptura y no se pueden ver. Me pregunto, cómo va a ser la foto de Navidad para la paciente de cáncer que perdió todo su pelo en los tratamientos, como muchas valientes mujeres que han peleado con todo. También me pregunto, a dónde vamos a ir a darle el abrazo a éstas maravillosas personas que ya no están con nosotros, pues en el cementerio no podemos abrazarlos. O en el caso de Mami, que sus cenizas las esparcimos en el mar, como ella lo pidió.

Sé que es parte de la vida y que cada uno de nosotros contamos con recursos ilimitados para sanar y enfrentar las fiestas sin perder totalmente las esperanzas y la fe en la Navidad. O en la vida, porque la vida sigue.

Ayer, en la clínica, tuve la oportunidad de presenciar un milagro: un padre y su hija, han estado durante todo el año acostumbrándose a las nuevas condiciones de vida que les ha impuesto el divorcio, porque ella se quedó en casa con su madre. Se han peleado, pensando que al otro ya no le importa, se han alejado, desconfían, sufren las consecuencias de ese terremoto emocional que cambió sus vidas. Después de discutir en la sesión, comprendieron que siguen siendo las mismas personas, que se aman y necesitan, que siguen siendo familia, están ahí, uno para el otro. Al final de la sesión, se abrazaron y besaron con amor, reconociendo que lo más importante sigue ahí, están vivos y deberán hacer algunos ajustes, pero lo esencial no se ha perdido.

Cada uno podemos encontrar aquello que nos hace sentir seguros, refugiarnos en la familia, apoyarnos, amarnos, cuidar unos de otros. Sabemos que todo está bien, que aunque el corazón se nos desgarre de dolor, porque nuestros seres amados no pasarán Navidad con nosotros, podemos recurrir a sus recuerdos, enseñanzas, esas experiencias que compartimos, nos hicieron amarlos y reconocerlos como únicos.

Así como yo en este pequeño escrito honro a Eugenia Castro, mi amadísima tía y le digo que definitivamente la Navidad y el año nuevo no van a ser lo mismo sin su presencia, amor incondicional, historias, lealtad hacia la familia y los valores, esa mujer inquebrantable que me enseñó tantísimas cosas y que vive en mí.

Y a mi queridísima prima Francelia, que con casi 30 años de luchar contra la diabetes, vivió una vida plena y siempre tuvo una sonrisa, una carcajada, deseos inmensos de vivir, compartir, amar intensamente, me enseñó que "al mal tiempo buena cara", porque fuera como fuera la adversidad, ella siempre se mantuvo optimista, linda y alegre.

Las honro y pido a Dios que las bendiga, amadas mujeres de mi familia. Nosotros nos encargaremos de mantenerlas vivas, en todo lo que hagamos y las represente.

También a mi cuñada Astrid, que se ha aferrado a la vida, luchando un cáncer de mama que hoy esta venciendo con mucha fortaleza y fe. Te apoyo y admiro mucho. Confío en que tu vida va a ser transformada a través de esta adversidad y enseñanza.

Así, ustedes también pueden llevar en el corazón a esa persona que ya no está, a la salud que parece flaquear y a esa relación que terminó. La vida es así, todo cambia, pero todo es para bien, si lo sabemos recibir. Dios nos da las lecciones que necesitamos aprender, pidamos fortaleza y sabiduría para hacerlo bien.

Les deseo una feliz Navidad llena de amor y de paz. A los presentes.

Les deseo una vida eterna en la luz de Dios a los ausentes.

 

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